SIN
RESERVAS
Sin
Reservas es una
película dirigida por Scott Hicks en 2007 con guión de Carol Fuchs, basado en
una historia de Sandra Nettelbeck. La música corre a cargo de Philip Glass, y
Stuart Dryburgh es el responsable de la fotografía. El reparto está encabezado
por Catherine Zeta - Jones y Aaron Eckhart, a los que
acompañan: Abigail Breslin, Patricia Clarkson, Jemy Wade, Bob Balaban, Brian F, O´Byrne, Lily Rabe, Eric Silver, Arija Bareikis, John McMartin, Celia Weston, Zöe Kravitz, Matthew Rauch y Dearbhla Molloy.
Para
Claudia Puig de USA Today: “La historia
es entretenida y evita el sentimentalismo (...) No es tan deliciosa como la
original (Mostly Martha, 2001), pero
la traslación merece la pena, pues mantiene la sustancia y el subtexto
intacto”.
He
seleccionado esta película para reflexionar sobre la adicción al trabajo y el
estrés laboral, algo bastante frecuente en una sociedad competitiva y en
crisis, que provoca problemas de salud física y mental y deja poco tiempo para
disfrutar con la familia y amigos, lo que conduce con frecuencia a la soledad y
a la infelicidad.
Los
adictos al trabajo son definidos como personas perfeccionistas y controladoras
que no pueden desconectar ni los fines de semana ni en las vacaciones. Para más
información se puede consultar el artículo: “Vivir para el trabajo” en: http://www.levante-emv.com/mercantil-valenciano/2012/04/09/vivir-trabajo/895795.html
¿Y
cuáles son los síntomas?
- Incapacidad de desconectar. La actividad se convierte en
una obsesión ocupando la mayor parte de la vida incluso los fines de
semana y las vacaciones.
- Ansiedad e irritabilidad. Aumento del estrés, tensión y
depresión.
- Deterioro personal. Problemas físicos además de
psicológicos, y con frecuencia abuso de sustancias como el tabaco y el
alcohol
- Necesidad de trabajar cada vez más. Dedicación al trabajo muy
superior a la necesaria e imposibilidad de dejar un trabajo a medias.
- Problemas de sueño. Insomnio o sueño irregular y
escaso.
- Desapego familiar. El ámbito más satisfactorio
es el laboral y el valor del trabajo es superior a las relaciones con
familiares o amigos.
- Ambición y perfeccionismo. Muy exigentes con ellos
mismos y con los demás
- Incapacidad de delegar. Consideran que nadie trabaja
como ellos y nada debe escapar a su control.
- Carencia de aficiones. Solo se sienten realizados
trabajando.
- Sentimiento de culpabilidad con el ocio. Consideran que el ocio es una
pérdida de tiempo que les provoca sensaciones de culpabilidad y ansiedad.
- Pánico a la pérdida de empleo o a la jubilación. El temor no es sólo por
motivos económicos sino sobre todo por estatus y por no saber qué hacer
sin trabajar.
Kate
Armstrong (Catherine Zeta-Jones), es una famosa chef de un lujoso restaurante
de moda en Manhattan. Vive volcada en su trabajo y su cocina es su vida. Es tan
perfeccionista que con frecuencia intimida, al tiempo que despierta la
admiración entre los que la rodean. Pero su vida ordenada y llena de normas,
marcada por la rutina y la soledad, se transforma totalmente cuando se tiene
que hacer cargo de su sobrina Zoe de 9 años de edad, y además ha de lidiar con
un nuevo ayudante de cocina, que es el polo opuesto a ella: es un joven
simpático, alocado, algo caótico que canta Ópera mientras cocina y que se gana
a todo el mundo, incluso a la sobrina de Kate, y finalmente también a la
estirada y fría chef.
Hay
mucha gente que no trabaja para vivir sino que vive para trabajar, y en este
grupo de personas se encuentra Kate. El trabajo llena toda su vida, aunque no
es consciente de que eso constituye un problema. Acude a terapia porque la
dueña del restaurante se lo ha exigido, pero ella no le ve mucho sentido. Desde
el principio nos damos cuenta de su obsesión por el trabajo porque en la sesión
con su psiquiatra no hace otra cosa que hablar de comidas y recetas, e incluso
cocina para su terapeuta.
También
nos percatamos de su obsesión y exceso de celo cuando al día siguiente de haber
perdido a su hermana se presenta en el restaurante ante la sorpresa de su jefa
y sus compañeros de trabajo, aunque también puede deberse a que entre los
fogones y en su rutina se aleja de la triste realidad, es su coraza, su
protección, una forma de huida. Parece muy entera, trabaja normalmente hasta
que sufre un bajón y se deshace en llanto y su jefa le ordena que se tome un
respiro.
Algo
que le va a costar bastante es cuidar a su sobrina y sobre todo llegar a su
corazón, conocerla y darle el cariño que necesita. En esto le ayuda Nick que
rápidamente se hace amigo de la pequeña Zoe, la cual fantasea con la ilusión de
que el ayudante de cocina, su tía y ella lleguen a formar una familia.
Kate
reconoce que es perfeccionista, que tiene muchas normas, pero son importantes
para ella para que su vida esté organizada. Su deseo de perfección le lleva
muchas veces a hacer todo el trabajo pues prefiere hacer las cosas ella misma y
que estén a su gusto, más que delegar responsabilidades y dejarse ayudar por
los que la rodean. Hay que tener en cuenta también que aunque es un trabajo que
le encanta es muy estresante pues ha de coordinar hasta 40 platos a la vez y
además ha de lidiar con clientes exigentes y caprichosos. Su jefa le repite que
“el cliente siempre tiene razón”, pero ella no da su brazo a torcer y a veces es
antipática con los clientes, como en la ocasión en la que un caballero se queja
de que la carne está demasiado hecha y ella se presenta en el comedor con un
entrecot crudo y le dice si así le parece suficientemente poco hecho, y no
contenta con esto tira del mantel y monta un número en el comedor para
descargar su agresividad y estrés. Y con un: “¡Qué a gusto me he quedado!”, se quita el delantal y abandona el
restaurante.
La
famosa chef ha alejado a las personas de su vida, ha alejado el amor, los
sentimientos, se ha olvidado de vivir y se ha puesto una coraza protectora para
que nadie la dañe, sin darse cuenta de que por mucho que le guste su trabajo no
es feliz.
En
una conversación que mantiene con Nick ella le dice: “Este sitio es mi vida, es todo lo que tengo”, a lo que él le
contesta de forma muy acertada: “No es
todo lo que tienes, es sólo una pequeña parte”. Y en otra ocasión, en la
consulta del psiquiatra, esta le dice que ojalá hubiera un libro de cocina para
la vida, con recetas que dijeran cómo vivir.
Lo
cierto es que se ha roto el orden de su insulsa vida con la aparición de Zoe y
de Nick ¿Pero es eso algo negativo? En cuanto ella se da cuenta de que el
trabajo no lo es todo y que la felicidad se la da el amor su vida cambia
totalmente, y este cambio es para mejor. Quizás ya no trabaje en un restaurante
de lujo como antes pero lo hace de forma más relajada y sus platos se aderezan
con amor.
Si quieres más información sobre estrés laboral también puedes consultar nuestras entradas:
Factores del riesgo psicosocial:
Consejos para evitar el estrés laboral:
Y
la semana que viene comentaremos Ladrón
de bicicletas, título fundamental del neorrealismo italiano dirigido por
Vittorio de Sica en 1948. La película considerada como una joya del cine obtuvo
el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
Película que me recuerda a películas anteriores en las cuales una mujer tiene que hacerse cargo de un hijo, en este caso de una sobrina y eso trastoca por completo su vida dedicada única y exclusivamente al trabajo. En esta película vemos que el cambio para Kate es a mejor ya que consigue disfrutar de un trabajo que le encanta,ya que en el rte donde trabajaba realmente no lo hacia, estaba tan preocupada por ser la mejor en todo que no disfruta de lo que hacía, valor muy importante al realizar tu trabajo ya que eso se transmite a la hora de ejecutarlo.
ResponderEliminarSi que es bueno ser perfeccionista a la hora de realizar cualquier cosa, pero también tenemos que ser conscientes de nuestras limitaciones y que en ocasiones no podemos exigirnos más, por que al final acabas explotando como le sucede a Kate en la imagen que uno de los comensales en dos ocasiones indica que su entrecot esta muy hecho y eso enciende la ira de Kate y sale con uno crudo y se lo planta en la mesa y es en ese momento que se da cuenta que no puede seguir y decide despedirse, y por eso no es bueno llegar al extremos que consiguio llegar Kate, para luego realmente acabar disfrutando de su cocina una vez teniendo su negocio propio con Nick , en las ultimas imágenes vemos que aún teniendo su propio negocio su nivel de exigencia es muy alto pero se toma las cosas de otra manera sabiendo que no puede estar todo perfecto si no que siempre tiene que haber un espacio a la improvisación.
El estrés laboral es un mal que todos en un momento otro de nuestra vida padecemos en ocasiones no somos conscientes de que lo sufrimos hasta no haber pasado un largo periodo de tiempo y somos capaces de verlo con perspectiva.
Sandra, gracias por tu comentario. la verdad es que Kate llega al límite y la escena del entrecot me parece muy buena para demostrarlo. Se olvida de aquello de que el cliente siempre tiene razón. Al fin y al cabo si el comensal quiere un filete requemado y duro como una suela de zapato, o lo quiere medio crudo, pues que más da, no cumplira los "cánones de perfección" pero así es como le gusta...
ResponderEliminarSer perfeccionista no es malo, lo que pasa es que requiere un nivel de exigencia altísimo, y puede llegar a ser malo cuando se convierte en una obsesión o cuando impide, como en este caso, disfrutar con el trabajo o ser feliz.
También me gusta en la película cuando ella se toma unos días libres para conocer mejor a su sobrina y pasar más tiempo con ella, seguro que hacía mucho tiempo que no se tomaba unas vacaciones, y de vez en cuando hace falta cortar y escaparse unos días a descansar o a cambiar de aires, o a hacer algo con las personas queridas para las que a veces se tiene poco tiempo.
Antes al ir a un hotel de vacaciones se preguntaba si había piscina, o parking, si tenían vistas al mar...ahora muchas veces lo que preguntamos es si tienen wifi...
Hay que cortar un poco, descansar y quiz´s así nos libremos del estrés laboral y de acabar convertidos en profesionales quemados.
Estoy de acuerdo contigo en muchas ocasiones necesitamos esos días libres para desconectar y hacer realmente cosas que no gustan, aunque a ella le apasiona su trabajo pero como bien hemos indicado lo lleva hasta el limite. Considero que los limites al igual que los extremos nunca son buenos y tenemos que ser capaces de descubrir donde esta nuestro limite para no llegar al limite,valga la rebundancia.
ResponderEliminarEn muchas ocasiones el cliente "no tiene la razón" pero por cultura si creemos que es así y hacemos todo lo posible para que tenga su razón , pero como dice el refrán nunca llueve a gusto de todos.