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lunes, 15 de febrero de 2021

Laboralcinema presenta: Anne Vickers

ANNE VICKERS

Recuperamos esta entrada de Laboralcinema para todos aquellos que os la hubierais perdido.

Anne Vickers es una película dirigida por John Cromwell en 1933 con guión de Jane Murfin, basado en la novela homónima de Sinclair Lewis. La música corre a cargo de Roy Webb, y fueron responsables de la fotografía David Abel y Edward Cronjager.
La protagonista de este filme es Irene Dunne, una de las más grandes actrices de los años 30 y 40, que se retiró en 1952 tras tener una gran carrera llena de éxitos, con 5 nominaciones a los Premios Oscar, aunque nunca consiguió ninguno, pese a sus grandes interpretaciones en películas como La pícara puritana, mi esposa favorita, Roberta, Nunca la olvidaré, Tú y yo, Los pecados de Teodora, Cimarrón, La usurpadora, Sublime obsesión, Vivir con papá o Ana y el rey de Siam, entre otras.
Irene Dunne es una de mis actrices favoritas y por ello quería comentar en Laboralnews una película suya, para animaros a conocer su magnífica filmografía.
La acompañan en el reparto Walter Huston, Conrad Nagel, Bruce Cabot o Edna May Oliver, entre otros.
Ann Vickers es una mujer independiente que, al estallar la Primera Guerra Mundial, se enamora de un joven oficial que la abandona antes de saber que está embarazada, aunque el bebé, finalmente no llegará a nacer. Ann se centra en su trabajo y ante alguna proposición dice que no está preparada para el amor, que su trabajo lo es todo, como si no pudiera amar y dedicarse a un tiempo a su actividad profesional como asistente social-hoy trabajador social-. En una ocasión le preguntan: “¿Podría un trabajo llenar tu vida?”, y ella responde: “Hasta ahora así ha sido”.
Sobre ella sabemos que está llena de fuerza y energía, es inteligente y dispuesta, ha estudiado en la universidad, ha realizado prácticas de enfermería y se define como sufragista. Incluso cuenta como anécdota que por defender los derechos de la mujer en una ocasión mordió a un policía y pasó dos días en el calabozo.
Ann comienza a trabajar en una prisión como trabajadora social, y allí sufre al ver los malos tratos que reciben las presas, el extenuante trabajo al que son sometidas o las condiciones en las que viven  e intenta cambiar todo esto y ayudarlas a reinsertarse, pero no cuenta con el apoyo del director de la cárcel, y aun así actúa sin temer las posibles represalias. No cierra los ojos ante lo que ve, que sería lo más cómodo, y que es lo que hacen otros mucho sino que lucha por lo que le parece correcto.
Tras abandonar este trabajo publica un libro titulado “99 días y noches en prisión” en el que cuenta sus experiencias en la cárcel, y que, prologado por un relevante juez, adquiere un gran éxito y numerosas ediciones.
Conocedora del problema de las presas y de sus dificultades para reintegrarse, decide asumir la dirección de un Hogar Laboral, donde se trata muy bien a las reclusas y se las ayuda a cambiar de vida. Además Ann no olvida su formación, sigue estudiando y consigue doctorarse; es una mujer con ambiciones profesionales, aunque se siente sola y añora la familia que podría haber formado. Llega a decir: “estoy contenta, pero muy sola”. Aunque cuando un antiguo pretendiente le pregunta: “¿Después de triunfar y llegar donde querías te sientes feliz?”, a lo que Ann contesta: “¿Acaso eso es tan importante?”.
En estos momentos conoce al juez Dolphin, autor del prólogo de su libro, que está separado de su mujer y al que acusan de corrupción. Surge el amor a primera vista, inician una relación y tienen un hijo, mientras él se enfrenta a un proceso por corrupción. Finalmente es condenado y tiene que pasar varios años en prisión. Esto tiene repercusión en la brillante carrera de Ann pues le piden su renuncia voluntaria, considerando que su vida privada, en concreto su relación con el juez condenado, le impide ejercer su profesión y ser un ejemplo para las presas. Ella renuncia con mucha dignidad y se dedica a cuidar a su hijo, esperar a su amado y a escribir artículos sobre política penitenciaria.
Ann no quiere renunciar al amor de su vida y le pide ayuda a un amigo suyo con influencias, pero él le recuerda que el juez Dolphin debe pagar por lo que ha hecho y que ella, que siempre ha luchado contra la corrupción, debería reflexionar sobre sus principios.
En este filme se plantean cuestiones éticas en el medio laboral, se habla de la corrupción, y de cómo una mujer es obligada a renunciar a su trabajo, no por incompetencia profesional sino por cuestiones personales.
Una de las cuestiones fundamentales que se plantean en esta película, es la consideración de que la mujer no está capacitada para ciertas actividades profesionales y se piensa que si una mujer trabaja y quiere éxito profesional y un puesto de cierta responsabilidad, no puede casarse y formar una familia, que son cosas incompatibles, por tanto, la mujer que opta por trabajar, habrá de renunciar al amor, y si se quiere casar y tener hijos, tendrá que renunciar a su profesión.
De hecho, la protagonista en el fondo también piensa de ese modo por muy moderna que parezca y por mucho que se presente como sufragista, pues al final del filme le dice a su enamorado que gracias a él y a su niño, ha visto que el amor es más importante y que estaba cegada por el éxito profesional.
Esto también podemos observarlo en otra película de Irene Dunne titulada: Entre dos amores, que muestra a una madre muy posesiva y manipuladora con sus dos hijos varones que ve con malos ojos a la esposa de su hijo y cree que ha de dejar de trabajar, cosa que la joven, que es una brillante bióloga e investigadora con un buen trabajo, no va a consentir.
Igual puede parecer que esta concepción es cosa del pasado, a la época en que se rodaron estas películas (los años 30), pero también encontramos títulos más actuales en los que se puede ver una forma de pensar similar, como comentamos cuando hablamos en Laboralcinema de la película Baby, tú vales mucho, de los años 80. La protagonista es una alta ejecutiva de publicidad, pero se le exige una dedicación de 24 horas al día y 7 días a la semana. Un hombre puede tener esa dedicación porque sus esposas ya se ocupan de la casa y los niños, pero una mujer no puede compaginar el trabajo y la familia, y por ello, cuando un bebé llega a la vida de la protagonista, es relegada en la empresa y finalmente tiene que marcharse.
Las cosas han cambiado pero ¿Será que no han cambiado tanto como pensamos?


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martes, 5 de enero de 2021

Laboral cinema presenta: Los trabajos de Charlot


LOS TRABAJOS DE CHARLOT

Vamos a reeditar las entradas de Laboral Cinema una de las secciones estrella del blog. Muy interesantes para cinéfilos pero también para los amantes de los recursos humanos. Qué dos ingredientes más interesantes. Espero que os guste

Charles Chaplin, en su famoso papel de Charlot, protagonizó numerosos cortos en los que desempeñó todo tipo de oficios que, habitualmente, le duraban muy poco y solían terminar de manera desastrosa.
Mack Sennett, dueño de la productora Keystone, le dijo a Charles Chaplin que se maquillara y se pusiera cualquier cosa para participar en un cortometraje, y el actor eligió unos bombachos anchos, un abrigo ajustado, enormes zapatones, un bombín, un bastón y un bigote. “En el momento que estuve vestido, las ropas y el maquillaje me hicieron sentir cómo era el personaje. Empecé a conocerle, y para cuando llegué al set ya había nacido completamente”.
Charlot en el Hotel y Carreras sofocantes fueron los primeros cortos en los que apareció el personaje de Charlot en 1914, año en el que Chaplin participó en 36 cortometrajes en los que desempeñó diversos oficios.
Algunos de esos trabajos los realizó en la industria cinematográfica –cine dentro del cine-, en títulos como Charlot hace cine, Charlot artista de cine, Charlot tramoyista de cine, y Charlot cambia de oficio, película en la que trabajó con Gloria Swanson, que en 1950 protagonizaría una obra maestra de Billy Wilder, junto al atractivo William Holden: El crepúsculo de los dioses.
Pero los trabajos de Charlot no se limitan al cine, pues también hace de camarero en un cabaret, árbitro de boxeo y boxeador, ayudante de dentista, mozo para todo en un music hall, pintor, cuidador de un hombre en silla de ruedas, conserje, panadero, transportista de pianos, empapelador, portero de banco, marinero, encargado de un bazar, bombero, músico ambulante, prestamista, camarero sobre patines, policía, soldado, “manitas” de un hotel, peón o payaso de circo.
Como se puede ver los oficios son de lo más variado, y en realidad una excusa para mostrar el humor de Chaplin, ese humor loco, disparatado, en el que las persecuciones, los golpes, las caídas, o las tartas en la cara se convierten en protagonistas de la historia. Es el género denominado “slapstick”, del que Chaplin fue un genio.
Esta variedad de oficios nos puede hacer pensar en un personaje sin rumbo fijo, que va trabajando en lo que le sale, y que vive en una situación de precariedad laboral, que pasa de empleo en empleo sin conseguir el ansiado contrato indefinido, teniendo que ser en ocasiones, vagabundo o músico ambulante.
La corta duración de sus trabajos no se debe a despidos improcedentes sino que el protagonista se lo gana a pulso pues siempre arma follón, lo hace todo al revés, de forma desastrosa, y provoca todo tipo de líos y problemas.

En diversos cortos podemos observar diferentes situaciones propias del entorno laboral como negligencia, intrusismo profesional, el día de paga o una huelga.
La negligencia aparece en la mayor parte de los cortos pues Charlot lo hace todo al revés, se equivoca y provoca conflictos y desastres.
Encontramos intrusismo profesional en El falso dentista, película en la que Chaplin es ayudante de un dentista. El título original es Laughing gas pues se usa el gas de la risa como anestésico. Un día, aprovechando que su jefe ha salido un momento, se hace pasar por dentista para conquistar a una joven muy guapa. Cuando llega un paciente con un fuerte dolor de muelas no duda en sacarle la pieza dañada con unas tenazas enormes, aunque se equivoca y le saca el diente que no es. Esto muestra el desastre que puede suponer que una persona ejerza una profesión sin la titulación exigida que garantiza una preparación y unos conocimientos.
Pensando en otras películas en las que se aborda el intrusismo profesional recuerdo un filme muy famoso de la época silente Avaricia (1924) de Erich von Stroheim, en la que un ayudante de dentista acaba montando su propia consulta y será denunciado al colegio profesional. En Atrápame si puedes (2002), película dirigida por Steven Spielberg y basada en hechos reales, Tom Hanks persigue a Leonardo Di Caprio, un joven que sin formación alguna se ha hecho pasar por piloto de aviones, médico o abogado. Y recientemente, en la serie española  B&B se descubre que una psicóloga que lleva años ejerciendo no tiene titulación. Candela, subdirectora de una revista y antigua paciente de la falsa psicóloga, se resiste a denunciar esta situación de intrusismo pues a ella le ayudó mucho cuando sufrió una depresión.
También podemos ver huelgas en los cortometrajes de Charlot, por ejemplo en el titulado Charlot panadero. En este corto nuestro protagonista es camarero, pero cuando los empleados de la panadería se ponen en huelga, Charlot y otro compañero los sustituyen en la panadería. Los huelguistas se comportan violentamente y llegan a introducir en la tienda una barra de pan con explosivos. En El circo cuando echan a Charlot los empleados se ponen en huelga como modo de hacer presión para que le readmitan.
En defensa del personaje hay que decir que no siempre le salen mal las cosas, pero cuando le salen bien suele ser por casualidad y no por sus grandes habilidades. Por ejemplo, en El circo, cuando quiere hacer de payaso no hace gracia, y cuando actúa normalmente con su torpeza habitual y cometiendo miles de errores hace mucha gracia y se convierte, sin saberlo, en la estrella del espectáculo.
La película de Chaplin más relacionada con el mundo del trabajo es Tiempos modernos (1936), pero de este filme ya hablaremos en otra ocasión.
Si queréis más información sobre Charles Chaplin podéis consultar su página oficial en el siguiente enlace: http://www.charliechaplin.com/
Además podéis leer algunas frases de Chaplin en Cinemed: http://sus-cinemed.blogspot.com.es/2012/09/frases-de-charles-chaplin.html

Y la próxima película que comentaremos en Laboralcinema será la galardonada 12 años de esclavitud, basada en una historia real.

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domingo, 3 de enero de 2021

Laboralcinema presenta: Tootsie


TOOTSIE
Sydney Pollack dirigió Tootsie en 1982, con un reparto encabezado por Dustin Hoffman y Jessica Lange, que estuvieron acompañados por Teri Garr, Dabney Coleman, Charles Durning, Bill Murray, el propio Sydney Pollack, George Gaynes, Geena Davis, o Doris Belack.Tootsie recibió múltiples galardones, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. Jessica Lange consiguió el Oscar y el Globo de Oro a la mejor actriz de reparto. Además la película obtuvo el Globo de oro en las categorías de mejor actor principal (Dustin Hoffman), y Mejor comedia o musical, o los Premios Bafta al mejor actor, y al mejor maquillaje, entre otros galardones.

En 1998 esta película recibió una gran distinción al ser incluida entre los filmes que preserva el National Film Registry de la Biblioteca Nacional del Congreso de los EEUU por ser considerada como “cultural, histórica o estéticamente significativa”.
Michael Dorsey es un actor con talento pero tiene un carácter exigente que le ha puesto en contra de todos los productores de Hollywood y esto le impide conseguir un papel. Michael necesita dinero y no se va a resignar, así que se viste de mujer y consigue un papel en una famosa serie de televisión, obteniendo un gran éxito con su interpretación.
En la época de crisis que vivimos muchos estarían dispuestos casi a cualquier cosa para conseguir un puesto de trabajo o para mantenerlo: mentir en el currículum, aceptar sueldos miserables, terribles condiciones de trabajo, horarios demasiado prolongados, trato humillante y todo tipo de abusos. Y es que perder el empleo puede suponer, en muchos casos, no volver a conseguir uno en mucho tiempo, y las facturas hay que pagarlas. ¿Los empleadores aprovechan esta situación para conseguir “mano de obra barata”, o para explotar a sus trabajadores? Seguramente habrá de todo y algunos trabajadores estarán sufriendo situaciones de explotación sin atreverse a denunciarlas.

En el caso de nuestro protagonista es su carácter exigente el que le ha llevado a tener dificultades para encontrar un empleo, lo que indica la importancia de la forma de comportarse y desenvolverse en las entrevistas de trabajo para conseguir un puesto, en este caso un papel. La película también nos hace pensar en la situación de inestabilidad laboral y económica de muchos actores. Quizás conocemos la cara más amable de Hollywood, con actores millonarios y vidas que parecen de cuento de hadas, pero ni todas esas vidas aparentemente de éxito y dinero a espuertas son tan idílicas, ni todos los actores alcanzan la fama o sólo tienen un éxito efímero. En ocasiones, muchos actores tienen épocas en las que les llueven los trabajos, y otras temporadas de sequía. Y no olvidemos todos esos rumores, quizás leyenda negra, de lo que han tenido que hacer algunos intérpretes en sus inicios para obtener un papel.
También nuestro protagonista parece estar dispuesto a lo que sea por dejar atrás su situación de actor en paro y conseguir el papel que le catapulte a la fama. En este caso en el casting piden mujeres, y si es preciso cambiar de sexo, Michael está dispuesto a ello, y no me refiero a pasar por el quirófano sino a disfrazarse de mujer, y la cosa funciona, aunque posteriormente surgen diversas complicaciones.

Existen muchas películas en las que un hombre se viste de mujer con distintos objetivos. En Sra Doubtfire el recientemente fallecido Robin Williams, se hace pasar por mujer para conseguir el trabajo de criada en casa de su ex-mujer y poder ver más a sus hijos, o Jack Lemmon y Tony Curtis en Con faldas y a lo loco se disfrazan de mujeres para ser admitidas en una orquesta femenina y poder huir de unos gánsteres que les persiguen por haber sido testigos de un crimen. Así que Michael no es el primero al que se le ocurre el cambio de sexo en el cine para conseguir empleo.
Para Michael este papel es un reto, una oportunidad de demostrar lo que vale, de mejorar su autoestima y de enseñar a todos que puede ser tan buen actor como para engañar a todos haciéndose pasar por una mujer.
Nos podemos plantear varias preguntas: ¿Sufre Michael discriminación por su sexo en esta película? ¿Qué sería yo capaz de hacer o de aguantar por conseguir o mantener un empleo? ¿Seríamos capaces de reinventarnos y adaptarnos a nuevas situaciones laborales? Michael lo hace y tiene éxito, se propone un reto y lo logra, echándole, eso sí, un poco de imaginación.



La próxima película que comentaremos en Laboralcinema será: En tierra de hombres, protagonizada por Charlize Theron. Se trata de una emotiva historia inspirada en un hecho real.

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domingo, 5 de abril de 2015

Laboralcinema presenta: Desayuno con diamantes



DESAYUNO CON DIAMANTES

Esta semana en Laboralcinema vamos a comentar la película Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s), dirigida por Blake Edwards en 1961y que cuenta con un magnífico reparto encabezado por Audrey Hepburn y George Peppard que están acompañados por Patricia Neal y Mickey Rooney. También hace una aparición el español José Luís de Vilallonga que da vida a un millonario.
El guión, de John Axelrod, está basado en la novela homónima de Truman Capote, que fue publicada en 1958. Se trata de la historia de Holly Golightly, una chica alocada, superficial y promiscua que procede de un pueblo pero que vive en Nueva York. El guionista tuvo que trabajar duro para poder adaptar la novela al cine limando los aspectos más escabrosos para lograr vencer la censura. Para conseguir este objetivo Axelrod suavizó el perfil de la protagonista. Holly se convirtió en una muchacha ingenua y algo inestable desde el punto de vista emocional, una buena chica, encantadora a la que le falta centrarse.
Elegir a la protagonista no fue tarea fácil. Se barajaron nombres como Shirley McLaine y Marilyn Monroe, pero ambas rechazaron el papel, y fue entonces cuando la Paramount decidió hacer una apuesta arriesgada: que Audrey Hepburn, su mayor estrella hiciera este papel de una joven superficial y de moral relajada, por expresarlo suavemente. ¿Gustaría esto a los seguidores de la actriz acostumbrados a verla en otro tipo de papeles como por ejemplo, en Vacaciones en Roma?
Precisamente que fuera Audrey la protagonista de Desayuno con diamantes obligó a Axelrod a trabajar duro con el guión para que el personaje no pareciera amoral y desagradable. Esto molestó mucho a Capote al que no le gustó nada la película, fundamentalmente la interpretación de Audrey. Polémicas a un lado, la verdad es que la actriz de noble abolengo nacida en Bélgica, creó uno de los mejores personajes femeninos de la historia del cine. Además nació un estilo que podríamos llamar: “estilo Tiffany`s” que es sinónimo de elegancia, distinción y glamour, algo que está presente en toda la película gracias a los maravillosos vestidos de Givenchy que disfrutó vistiendo a su musa, a la que todo le sentaba bien: vestidos elegantes, sombreros, o incluso un pantalón y un jersey de estar por casa con el que toca la guitarra y canta “Moon river” de manera deliciosa.
A mí la interpretación de Hepburn en este filme me encanta: puede ser ingenua, despreocupada, simpática, dramática…y lo hace muy bien, de manera muy creíble. El director dijo de ella: “Era única, dulce por naturaleza. Era divertida, entrañable y disciplinada. Trabajaba mucho pero te sentías cómodo. Lo hacía parecer fácil. La cámara la adoraba, no podía sacarla mal. Resplandecía cuando la cámara se ponía en marcha”.
George Peppard también está fantástico en esta película y parecía que este papel iba a catapultarle al Olimpo del Cine, pero lamentablemente no fue así. Interpretó películas bastante malas, y nunca llegó a ser una estrella; tiempo después encontró un hueco en la televisión en la recordada El equipo A.
Y al hablar de este filme de lo que no podemos olvidarnos es de Henry Mancini y su banda sonora maravillosa, deliciosa, fantástica e inolvidable. Siempre asociaremos Moon River a Desayuno con diamantes. El trabajo de Mancini fue premiado con el oscar a la mejor canción y a la mejor banda sonora.
Holly es una chica de pueblo que se ha refinado y vive en Nueva York aceptando de tipos paletos con dinero 50 dólares para ir al tocador. Además una vez al mes va a ver a un mafioso a la cárcel y “pasa el parte meteorológico”, sin saber que está pasando información en clave. Su vida es alegre, superficial, vacía. Realmente no sabe lo que quiere. Al ver su piso parece que acaba de mudarse, le faltan muebles y todo es muy impersonal; ni siquiera el gato tiene nombre. Al bloque de apartamentos de Holly se muda Paul Varjak, un escritor que lleva tiempo sin escribir y que es, en realidad, un gigoló. Ambos se harán amigos y esta amistad cambiará sus vidas.
Hasta aquí la pregunta podría ser ¿Qué tiene que ver esta maravillosa película con el mundo laboral? Pero yo creo que tiene mucho que ver, pues nos encontramos a una joven desorientada, que no sabe lo que quiere y que intenta sobrevivir como puede. SU mayor deseo es encontrar a un millonario que se case con ella y le proporcione una vida alegre, tranquila y sin preocupaciones.
Paul, por su parte, es un escritor que lleva años sin escribir. Su primera novela obtuvo buenas críticas y dijeron que era prometedor, pero está desencantado y actualmente lleva una vida de gigoló. Tiene una amante mayor, rica, que le da dinero, le compra trajes caros y le ha puesto un bonito apartamento. Él se avergüenza pero se ha acostumbrado a esta vida fácil, y aunque va de un lado a otro con su máquina de escribir ni siquiera tiene cinta.
Son dos personas que intentan sobrevivir, que han tomado la vía fácil o la que han podido, y en principio no tienen ni ganas ni expectativas de cambiar.
Esto me hace pensar en algunos jóvenes de hoy en día que ante el panorama desolador que vivimos de crisis y paro, sobre todo juvenil, estudian sin ilusión, y el futuro lo ven bastante negro. Me llama la atención cómo para un porcentaje no desdeñable de jóvenes su mayor sueño es aparecer en algún reality show que les proporcione dinero rápido, una fama efímera, unos cuantos bolos bien pagados, algunas intervenciones televisivas y quizás alguna portada de revista ligeritas de ropa. Al igual que nuestros protagonistas muchos jóvenes están desilusionados, no confían en el futuro, no saben lo que quieren o buscan una salida aunque sea equivocada.
Holy se da cuenta de la vida que lleva Paul, es observadora y sabe que lleva mucho sin escribir pese a que él diga lo contrario, y decide hacerle un regalo más valioso que las maravillosas joyas de Tiffany’s: una cinta para su máquina de escribir. Y él resucita al escritor que lleva dentro y escribe un cuento sobre esa amiga que tiene un gato sin nombre, que cobra 50 dólares por ir al tocador, y que le ha devuelto a la vida. Consigue vender el cuento y cobra un cheque de 50 dólares. Es una cifra insignificante en comparación con los fajos de billetes, cheques y regalos que recibe de su amante, pero la diferencia es que esto lo ha ganado con su trabajo, con su esfuerzo. Ese cheque de 50 dólares le ha devuelto su dignidad perdida, gracias a su trabajo ha recuperado la autoestima y las ganas de trabajar y superarse. Ha visto que es posible vivir de otra manera, que es posible ser feliz de verdad y quiere transmitirle este descubrimiento a Holly. Le va a costar un poco, pero finalmente lo consigue en una maravillosa escena bajo la lluvia.
De Desayuno con diamantes se podrían comentar muchas cosas pero hoy me quedo con la idea de que el trabajo dignifica, que el trabajo bien hecho nos proporciona autoestima y felicidad, y que si esta felicidad se comparte se hace mucho mayor.
No he estado en Nueva York, pero si voy algún día prometo desayunar un cruasán y un café ante el escaparate de Tiffany’s, mientras la ciudad va despertando, y hacer así un homenaje a esta película, y sobre todo a su protagonista.

jueves, 2 de abril de 2015

Laboralcinema presenta: Full Monty


FULL MONTY

Full Monty (1997) es una magnífica comedia británica con algunas pinceladas de amargura y toques de drama social, dirigida por Peter Cattaneo con guión del londinense Simon Beaufoy. Este filme contó con un presupuesto modesto de 2,5 millones de euros, se estrenó de forma discreta pero adquirió un gran éxito, convirtiéndose en la 4ª película más taquillera de Gran Bretaña y consiguiendo recaudar 93 millones de euros. Además cosechó diversos premios, entre ellos el Oscar a la mejor banda sonora de comedia musical (Anne Dudley), y además estuvo nominada en las categorías de Película, Director y Guión original. Asimismo ganó un Goya a la mejor película europea.
Full Monty se rodó en su totalidad en Sheffield y podemos disfrutar de magníficas tomas panorámicas de esta ciudad inglesa y de sus lugares más representativos. John de Borman fue el encargado de la fotografía.
Entre los intérpretes principales contamos con Robert Carlyle, Mark Addy, William Snape, Steve Huison, Tom Wilkinson, Paul Barber o Hugo Speer.

La historia nos traslada a Sheffield que en los años 70 fue una zona muy próspera de Yorkshire, sobre todo gracias al acero que daba muchos puestos de trabajo y riqueza. Full Monty comienza mostrando la prosperidad de Sheffield, ciudad en pleno desarrollo en los 70. Todos parecen contentos con un puesto en la fábrica y con lugares de descanso, ocio y diversión. Las casas antiguas han desaparecido para dar paso a pisos modernos. Tras mostrar estas imágenes idílicas el filme da un salto de 25 años y nos muestra una fábrica de acero cerrada y destartalada donde un par de antiguos trabajadores, ahora en paro, y el hijo de uno de ellos, intentan robar unas vigas para ganar algunas libras. Trabajaron 10 años en la fábrica, pero eso se acabó y ahora no saben qué hacer, se sienten fracasados y parecen haber tirado la toalla, como comenta a sus amigas, la esposa de uno de ellos.
Varios parados, muchos de ellos antiguos compañeros de la fábrica, acuden a la oficina de empleo donde les dicen que rellenen solicitudes, pero ya se han convencido de que no sirve de nada, así que se dedican a fumar o a jugar a las cartas. El único que muestra interés en encontrar empleo, que parece no haber perdido la esperanza es el que fue capataz en la fábrica. Rellena los papeles y mira ofertas de empleo en Internet. Su situación es dramática pues no le ha dicho a su mujer que está en el paro, y ella, ignorante de lo que ocurre, quiere llevar la vida de siempre.
En realidad cada uno tiene problemas y situaciones personales límite. Uno de los protagonistas está a punto de perder la custodia compartida de su hijo porque no puede pagar la pensión alimenticia de su hijo, el cual vive cómodamente con su madre y la nueva pareja de esta. El muchacho quiere a su padre pero al mismo tiempo se avergüenza de él porque siempre hacen tonterías, nunca hacen cosas normales como ir al cine o a ver un partido de fútbol, pero es que el padre no tiene dinero para disfrutar con su hijo de las cosas que les gustan a los muchachos de su edad. No quiere perder a su hijo y piensa en la manera de conseguir dinero. Ha visto que a las mujeres les gustan los espectáculos de boys. ¿Por qué no organizar uno? Podrían forrarse.
Sus amigos y antiguos compañeros no están muy convencidos pero se suman al plan por pura necesidad: uno está acomplejado porque lo mantiene su mujer, otro no quiere perder a su hijo, el capataz-gran bailarín- aún no le han contado a su esposa que está en el paro, un guardia de seguridad sin amigos, con una madre discapacitada al que han salvado del suicidio y unos cuanto parados más que se sienten fracasados e inútiles, y que ven en este proyecto algo loco una oportunidad de ganar algún dinero y demostrar algo.
En general ni son especialmente guapos, ni tienen cuerpos de escándalo, ni mucha gracia para el baile, pero están decididos a preparar un número de boys para sacar algo de dinero e incluso para sentirse importantes y demostrar que valen para algo.
A lo mejor la idea es descabellada, incluso patética, pero al menos es una idea, una posibilidad de sentirse útiles y de ganar algo con su esfuerzo, porque lo de encontrar empleo no está nada fácil.
Esta idea de Full Monty ha sido copiada hasta la saciedad, y son muchos los que han hecho numeritos de striptease o han hecho calendarios ligeritos de ropa para recaudar fondos con diversos fines.
La situación que vemos en la película de paro y desesperación nos puede recordar con facilidad lo que hoy en día ocurre en España con las cifras del paro disparadas y con muchas dificultades para encontrar empleo lo cual genera gran desánimo. Aunque en estos tiempos de dificultad son muy importantes las nuevas ideas y los emprendedores. No quiero decir con esto que las personas que se encuentren en el paro deban organizar números de desnudo, pero es una idea, y a los protagonistas del filme les sirve para salir del hoyo de la desesperación, para levantarse e intentar salir adelante. Les da un poco de vergüenza, y tendrán que vencer sus miedos, su sentido del ridículo y su timidez para, así, conseguir mejorar su autoestima, su orgullo y la dignidad que creen haber perdido.
En cierta manera el desnudo no sólo es físico sino un desnudo de su alma, de sus miserias, de su situación. La única idea que se les ocurre para mejorar esa situación es quitarse la ropa, y eso les da cierto ánimo e impulso, porque la mayoría hacía tiempo que se habían rendido.
Es una situación de crisis en la que los hombres parados han de superar el duelo por la pérdida del empleo, pero también la vergüenza de no tener dinero, de estar mantenidos por sus mujeres, no poder invitar a sus hijos a un partido de fútbol o a una merienda, o sentirse inútiles o incapaces de mantener a su familia. Al menos durante unos minutos se sentirán importantes, sentirán el aplauso y aprecio de todos.
Una escena impresionante es aquella en la que se ve la larga cola de parados, serios y cabizbajos, hasta que empieza a sonar una canción de Donna Summer y comienzana sonreír y a bailar, con una nueva alegría, con un esbozo de esperanza.
Sólo una pregunta: ¿Y después qué? Tras ese momento de gloria, de fama efímera, de aplauso, de admiración ¿Qué van a hacer? De eso ya no sabemos nada, pero lo que sí sabemos es que esa aventura, esa loca iniciativa ha sido para ellos una inyección de ánimo en tiempo de crisis y paro, y que seguro que se enfrentarán a la vida con otro ánimo y otra ilusión.
La semana que viene damos un importante salto en el tiempo y nos vamos al año 1933 con la película Ann Vickers, protagonizada por Irene Dunne, una actriz genial de los años 30 y 40. El filme se basa en la novela homónima del Premio Nobel de Literatura Sinclair Lewis, sobre una joven desencantada que entra a trabajar en un centro penitenciario e intenta cambiar las cosas.

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sábado, 21 de marzo de 2015

Laboralcinema presenta: Spotswood


SPOTSWOOD
Spotswood es una película muy interesante dirigida por Mark Joffe en 19991, con Anthony Hopkins, Ben Mendelsohn, Toni Collette y Russell Crowe en los papeles principales.
Hopkins da vida a un asesor de productividad que, al inicio del filme, está trabajando en Durmack, la segunda empresa del país en componentes de automóvil, y sugiere a los directivos que despidan a 480 trabajadores: “los que no son necesarios”. Como no está muy claro que la operación vaya a salir adelante, su socio filtra a los sindicatos que se van a producir mil despidos, lo cual crea un enorme malestar y hace que el personaje al que da vida Hopkins reciba todo tipo de insultos y agresiones, Cuando, finalmente, la empresa sólo despide a 500 obreros, tal como sugirió el asesor, los sindicatos se muestran satisfechos por lo que consideran un logro sindical.
Nuestro protagonista ha de asesorar a otra empresa, concretamente, la fábrica de calzados BALLS en Spotwood, muy diferente a Durmack, es más pequeña, familiar, un local oscuro, algo destartalado y con maquinaria antigua que lleva 38 años fabricando mocasines que en el momento presente no parecen estar muy de moda. El dueño es un hombre mayor que quiere modernizar su empresa. Hopkins se presenta diciendo que pertenece a una consultoría independiente que le asesorará sobre el rendimiento de su negocio, a lo que el dueño añade: “tiempo y funcionamiento”, y entonces el asesor indica: “Existen otros elementos del análisis del rendimiento pero nosotros tenemos en cuenta todo, no sólo la fabricación sino la situación del capital, la relación deuda-capital, tendencias del mercado, impuestos y la situación de la empresa. Hacemos una serie de recomendaciones que ustedes son libres de aceptar o rechazar”. El dueño de la empresa parece satisfecho; ha contratado a un gran profesional, que ahora le pide que le dé una idea general de su problema. El propietario de Balls le explica que lleva 38 años fabricando mocasines pero que el producto actualmente no está teniendo mucha salida. Añade que han obtenido saneadas ganancias año tras año pero que siempre hay lugar para mejoras, para la modernización y la expansión, aunque a esto último el asesor replica diciéndole que, en ocasiones, la modernización va más por el camino de la reducción que por el de la expansión.
Wallas quiere visitar los departamentos, consultar los libros, y pese a que desea permanecer en el anonimato, y trabajar en la sombra, sin intimar con nadie, analizando las cosas a distancia, el dueño de Balls le presenta a todo el mundo, y es muy bien acogido por los trabajadores, que le ven como la esperanza para reflotar la empresa en la que algunos llevan 30 años trabajando, y lo consideran como uno más. Ellos no son conscientes de que las cosas vayan mal porque confían, al igual que el dueño, en que todo ha de funcionar porque se cuenta con tres ingredientes fundamentales: buena gente, buen patrón y buen producto.
Le enseñan la fábrica y le dicen que la maquinaria es moderna, aunque él, en realidad, lo ve todo anticuado, rudimentario y viejo. No hay mucho trabajo pues la producción no es muy alta, y ve a los trabajadores relajados, charlando, canturreando y con varias pausas de descanso en los que lo pasan muy bien. Esta situación deja totalmente desconcertado a Wallas: “Ha sido como visitar la casa de mi abuelo y encontrarla llena de gente”.
Con un joven de la fábrica que le ayuda, comienza a controlar y cronometrar todas las actividades. En una ocasión pasan delante de una zapatería y en el escaparate hay mocasines Balls a mitad de precio y Wallas se entera de que son diseños de ese mismo año y no se trata de producto de otras temporadas, lo que le muestra que estos mocasines no gustan y no se venden a no ser que se pongan a un precio muy económico.
La película nos va mostrando una comparación entre la gran empresa Durmack y la actitud de sus trabajadores, y la pequeña empresa familiar Balls. En la primera los obreros son muy hostiles con Wallas y le tratan con insultos y violencia, mientras que los trabajadores de la fábrica de Spotswood son amables y serviciales con el asesor, le tratan muy bien, le arreglan el coche gratis cuando se lo estropean unos vándalos de Durmack, y le invitan a participar en una carrera de coches en miniatura, y todo ello a pesar de algunas medidas que Wallas ha tomado para mejorar la productividad: prescindir de la amistad, reducir el contacto entre los trabajadores para eliminar distracciones. Para ello organiza diversos turnos de comidas, y esto no es muy del agrado de los trabajadores de Balls que disfrutaban del momento de la comida como un rato de esparcimiento “en familia”.
Un comercial de la empresa al que da vida Russell Crowe, sale con la hija del dueño de Balls y tiene muchas ambiciones. Va a visitar a Wallas y le da información sobre la situación real de la empresa de calzado. Las cosas no van bien, en realidad, si la fábrica sigue abierta es porque el dueño ha ido vendiendo sus propiedades año tras año para cubrir los gastos y pagar las nóminas, pero ya no le queda casi nada. El joven trepa ya se ve dirigiendo la compañía a su manera: “dirigiré la compañía, echaré a todo el mundo e importaré producto barato de Asia. Su informe me conviene mucho”. Añade que no hay ganancias desde el 63 y que hay que tomar decisiones duras.
Wallas también sabe que hay que tomar decisiones duras, despedir a muchos trabajadores y, probablemente, incluso cerrar la empresa.
Los trabajadores de Balls necesitan a un participante para su competición de coches en miniatura e invitan a Wallas. No quiere participar pero finalmente, y ante el asombro de su mujer, acepta y disfruta mucho, además contribuye a que sus compañeros ganen el campeonato. Cuando termina la carrera todos se van de celebración y todos se muestran muy interesados por lo que les cuenta el asesor, al que ya consideran uno de los suyos.
Le preguntan cuál es el secreto para que funcione bien un negocio en los tiempos que corren y él les habla de tres reglas:
1.   Reducir el desembolso de producción inicial.
2.   Potenciar el stock.
3.   Asegurarse de que el producto está bien situado y seguir las tendencias del mercado.
Además les dice que el 50% de las empresas es posible que no funcionen al año siguiente. Como ve que está hablando demasiado  se excusa diciendo que seguro que eso no les interesa, pero ellos se muestran muy interesados por poder escuchar a un experto en la materia.
Wallas lo ha pasado muy bien, se ha divertido e incluso ha ganado un premio, pero resulta que a algunos de esos hombres los despedirán debido al informa que ha presentado. Aunque ahora las cosas son diferentes, no son rostros anónimos, son personas con nombre y apellido, gente con la que ha charlado o con la que se ha tomado una cerveza, personas que han sido amables con él y que le han ofrecido su amistad.
El dueño de la fábrica reúne a sus trabajadores y, entre lágrimas y con mucha sinceridad, les dice que el asesor ha elaborado un informe, el resultado no es muy bueno y a él le produce mucha tristeza tenerles que comunicar la mala noticia.
Muchos son despedidos después de años trabajando en la fábrica, están tristes pero no cargan su ira o su desesperación contra Wallas, a diferencia de lo que ocurrió en la gran fábrica a la que también asesoró. Todo es muy distinto, en esta ocasión no se ha quedado al margen, detrás de la barrera, protegido por el anonimato, y por eso en una fiesta le dice a su socio: “¿Has hablado con alguna de las personas a las que hemos puesto en la calle, sabes cuántos hijos tienen o a qué dedican su tiempo libre?”
“¿Vas a salvar una fábrica de mocasines? No lo sé, pero quizás pueda salvar su dignidad”.
Ha optado por el camino más fácil: despedir a gente o incluso cerrar la empresa, pero tal vez haya otras salidas, y por ello va corriendo a casa del dueño de Balls, aunque ya sea de noche, para decirle que hay otras posibilidades: “Puede que me haya equivocado respecto a la fábrica, quizás no haga falta echar a todo el mundo.
Esto es un cambio radical.
Lo sé, he tenido tiempo para pensarlo. Existen otras posibilidades, quizás no infalibles, pero no creo que su empresa funcione dentro de unos parámetros económicos normales y no creo que necesite la clase de ayuda que yo les ofrezco.
¿Todos conservarán su puesto?
Es posible que pierda usted a uno”
Se ve a un empresario preocupado por sus trabajadores. Para él sería más fácil cerrar, pero quiere mantener la fábrica en marcha y, a ser posible, a todos los trabajadores: “La gente necesita trabajar, no podemos importarlo todo de Asia”, y además de sus trabajadores dice: “No me han decepcionado, me han devuelto más de lo que les he dado”.
“Les ha hecho vivir en un paraíso falso”
“En el trabajo no todo es el dinero, también importa la dignidad y tratar a las personas con repeto”
Cuando Wallas le dice que probablemente perderá a uno de sus trabajadores se refiere al joven de ventas que, a escondidas de su jefe, le entregó papeles de la fábrica y deseaba hacerse con el control de esta. El asesor ve que este joven ambicioso y algo trepa no encaja en la estructura de esta empresa y le consigue un trabajo en otro sitio, con mayor categoría. También es una forma de ayudar a una empresa el eliminar o recolocar en otro trabajo a aquellos elementos que puedan ser “tóxicos” para el funcionamiento de la misma.
Wallas le dice que el mercado de mocasines está saturado, pero que tienen equipo y experiencia para abordar nuevos productos como guantes, chaquetas o fundas de asiento.
El dueño de la fábrica de calzado está tan contento, que, sin reparar en la hora, quiere llamar a todos los trabajadores para darles la gran noticia, y además celebrarlo con Wallas con una copita de Oporto.
La esposa del asesor le dice: “Puede que aún tengas una oportunidad”
“No tengas demasiadas esperanzas, sólo es una noche en toda una vida”.
Pero su mujer sonríe pues ha visto un cambio en su esposo, un rasgo de humanidad.
La próxima semana hablaremos de la película Bellezas por casar que muestra las dificultades de una mujer para conseguir trabajo por la discriminación.


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jueves, 19 de marzo de 2015

Primera sesión del IV Curso de Cine con valores

Primera sesión del IV Curso de Cine con valores

El 20 de febrero dio comienzo el IV Curso de Cine con valores, dentro del programa de Derechos Humanos de la URJC.

Tuvimos el honor de contar con la Decana de la Facultad de Ciencias de la Salud, la Dra. Dña. Carmen Gallardo, para la inauguración del curso. 

La noticia se publicó a tiempo real en el blog de Derechos Humanos de la URJC, donde podréis encontrar más información sobre este curso y sobre otras actividades que se están realizando dentro del programa de derechos humanos.




Tras la presentación y los agradecimientos correspondientes realicé una introducción sobre el porqué de vincular cine y valores, para pasar acto seguido a hablar sobre la diversidad funcional y cómo ésta ha sido representada en el séptimo arte. Todo ello ilustrado con fotografías y secuencias de películas, tales como Up, Gran Torino, Bailo por dentro, Mi pie izquierdo, Iris o Arrugas, entre otras.

Gran iniciativa. Enhorabuena!!!!!


Laboralcinema presenta: 12 años de esclavitud

12 AÑOS DE ESCLAVITUD

Existen muchas películas en las que aparece la esclavitud, como Los diez mandamientos (1956) de Cecil B. De Mille, en la que los judíos son tratados a golpe de látigo por los egipcios para que arrastren las pesadas piedras que formarán parte de una monumental pirámide; Lo que el viento se llevó (1939) o La esclava libre (1957), que muestran cómo en América se esclavizaba a los negros; o El capitán Blood (1935), protagonizada por Errol Flynn y Olivia de Havilland, en la que un grupo de rebeldes ingleses son enviados como esclavos a unas colonias, y consiguen escapar convirtiéndose en piratas.

Serían muchos los títulos que se podrían mencionar, y por si estáis interesados os dejo un enlace en el que podréis encontrar una selección de 100 películas sobre la esclavitud.
También hemos podido ver series de televisión que abordan la esclavitud como Raíces (1977), Norte y sur (1985), o Espartacus (2010-2013). Asimismo, en la tercera temporada de la serie American horror story aparece un personaje que vive en Nueva Orleans, donde tiene esclavos negros a los que trata muy mal y somete a las más horribles torturas.
Así pues, vemos cómo, tanto el cine como la televisión, se han ocupado ampliamente de la esclavitud, mostrándola en diversas situaciones, países y épocas históricas. Y entre las películas que más recientemente han reflejado la esclavitud se encuentra la oscarizada 12 años de esclavitud (2013), basada en hechos reales. La cinta está dirigida por Steve McQueen con guión de John Ridley, que adaptó la biografía de Salomon Northup. La música es de Hans Zimmer y la fotografía de Sean Bobbitt. En cuanto al reparto podemos encontrar a: Chiwetel Ejiofor, Michael Fassbender, Lupita Nyong'o, Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti, Sarah Paulson, Brad Pitt, Alfre Woodard, Michael K. Williams,Garret Dillahunt, Quvenzhané Wallis, Scoot McNairy, Taran Killam, Bryan Batt,Dwight Henry, o Jay Huguley.
La película ha tenido gran éxito de público y crítica y eso se ha reflejado, además de en la taquilla, en los numerosos premios que ha recibido:
·         3 Premios Oscar: mejor película, guión y actriz secundaria (Lupita Nyong'o). 9 nominaciones
·         Globos de Oro: Mejor película dramática. 7 nominaciones
·         Premios BAFTA: Mejor película y actor (Ejiofor). 10 nominaciones
·         Critics Choice: Mejor película, guión adaptado y actriz sec. 13 nomin.
·         Festival de Toronto: Mejor película (Premio del público)
·         National Board of Review (NBR): Mejores 10 películas del año
·         American Film Institute: Top 10 - Mejores películas del año
·         Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor director
·         Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor actriz sec. (Nyong'o)
·         Premios Gotham: 3 nominaciones, incluyendo Mejor película
·         Independent Spirit Awards: 5 premios, incluyendo Mejor película
·         Satellite Awards: 10 nominaciones, incluyendo mejor película y director
·         Premios Guldbagge: Nominada a Mejor película extranjera

El filme se basa en un hecho real acaecido en 1841, en concreto la historia de Salomon Northup, un músico negro, culto, que vive libre y feliz con su familia en Saratoga Springs (Nueva York). Coincidiendo con un viaje de su esposa e hijos, que van a visitar a unos familiares, él cena con un par de hombres que le agasajan, elogian su música, y le prometen una gira con la que ganará mucho dinero. Durante la cena le echan droga en la bebida y cuando despierta se encuentra encadenado. Le han secuestrado para ser vendido como esclavo en Lousiana, donde trabajará en un par de plantaciones. Él decide no sucumbir a la desesperanza y a los malos tratos y lucha por su libertad, aunque tendrá que esperar 12 años para conseguirla y poder volver con su familia. Aunque denunció a sus secuestradores no consiguió que los condenaran, pues en Columbia se prohibía a los negros testificar contra los blancos; otro signo más de discriminación racial.
Solomon se convirtió en un gran defensor de la lucha por los derechos de los negros y por la abolición de la esclavitud, y en 1853 publicó sus memorias, en las que se basa la película. Su pista se pierde en 1857, y nada se sabe sobre las circunstancias de su muerte, aunque existen referencias de que en 1866 visitó a un ministro metodista con el que ayudó a escapar a algunos esclavos, pero no está claro. Hay un registro de 1875 en el que su esposa aparece como viuda, y después ninguna información más.

El primer amo de Solomon es benévolo y trata bien a los esclavos, incluso en pago por los buenos servicios de Northup, le regala un violín. Pero el músico convertido en esclavo deberá marcharse por los enfrentamientos con el envidioso capataz. El nuevo amo trata cruelmente a los esclavos, abusa sexualmente de las esclavas que le parecen atractivas, y tortura sin piedad a los que menos producen o simplemente a los que le apetece, y afirma que son su propiedad y que tiene derecho a hacerlo.
En la película se muestra el cambio de vida del protagonista que, de una vida tranquila, feliz y acomodada, con un trabajo en libertad, pasa a una situación de esclavitud, sin derechos, sin respeto, con malos tratos. Una vida en la que incluso ha de ocultar que sabe leer y escribir pues eso puede perjudicarle. Una situación inaceptable
Como curiosidad decir que Saratoga Springs, la ciudad en la que Solomon vivía con su familia, celebra desde 1999 el día de Solomon Northup para conmemorar la historia heroica de este hombre que luchó por su libertad.
Nos puede dar la impresión de que la esclavitud es algo del pasado, que se abolió en el siglo XIX, y que en la actualidad nadie trabaja en régimen de esclavitud, explotación o sufriendo malos tratos y humillaciones. Pero, desafortunadamente, y pese a que la esclavitud está abolida, sigue habiendo muchas personas que trabajan forzosamente, bajo amenazas, o con engaños, sin cobrar salario o con una remuneración mísera, con horarios excesivos, malos tratos y en condiciones terribles.
Para más información sobre esa esclavitud moderna que es preciso erradicar y conseguir que todos los trabajadores desarrollen su trabajo en condiciones dignas, podéis consultar el siguiente enlace:

Y la próxima semana comentaremos la película Philadelphia, por la que Tom Hanks consiguió un Oscar.